El contacto de “El Chapo” en Bélgica

Posted on 25 mayo, 2013

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Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cartel de Sinaloa

BRUSELAS (apro).- Pierre Urbain, el exsecretario comunal de la ciudad de Mons y hombre cercano al actual primer ministro de Bélgica, Elio Di Rupo, es acusado por la prensa belga de haber sostenido relaciones con el cártel de Sinaloa a través del empresario brasileño Daniel Fernandes Rojo Filho y la sociedad controladora DWB Holding, implicada en varios procedimientos judiciales en Estados Unidos por lavado de dinero y tráfico de drogas.

(Artículo publicado el 24 de mayo de 2013 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO)

El 14 de marzo, el juez de instrucción del Tribunal de Primera Instancia de Mons, Alain Blondiaux, imputó a Urbain por los delitos de participación en organización criminal, abuso de confianza e infracciones a la ley sobre la intermediación bancaria. Una semana después el inculpado fue destituido de sus funciones como secretario comunal de Mons, al sur de Bélgica.

El diario belga L’Echo reveló en su edición del sábado 18 que Urbain se habría asociado con el millonario brasileño Daniel Fernandes Rojo Filho, presidente de DWB Holding, para efectuar inversiones especulativas y fraudulentas “comparables” al montaje financiero conocido como “pirámide de Ponzi”, el cual consiste en pagar a los inversionistas con su propio dinero o el de aquellos que van ingresando a ese sistema.

El procurador de Mons, Christian Henry, afirmó que Urbain había creado empresas ‘fantasma’ en Bélgica, Luxemburgo y Holanda para atraer y engañar a los inversionistas, a quienes prometía altas tasas de rendimiento de 15 a 20%.

De acuerdo con L’Echo, Urbain y dos cómplices de nacionalidad belga –Bernard Potvin y Jean-Francois Lecomte— permanecieron en “contacto directo” con el empresario brasileño hasta el verano de 2008, fecha en que la estadunidense Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) descubrió  más de 80 millones de euros en cuentas sospechosas de DWB Holding en el marco de una investigación sobre narcotráfico en el estado de Arizona.

Potvin y Lecomte fueron arrestados y permanecen encarcelados en la prisión de Mons. Urbain goza de la libertad condicional por su delicado estado de salud.

El procurador Henry dijo a Apro que no podía confirmar ni negar la conexión entre Urbain y Fernandes Rojo que filtró la prensa belga, pues la investigación está en curso y, por tanto, bajo secreto de instrucción; no obstante, subrayó la “importancia” del caso.

El Institute for Defense Analyses (IDA), un centro con sede en Virginia que elabora reportes sobre temas de seguridad nacional exclusivamente para el gobierno estadunidense, afirma que Fernandes Rojo y el venezolano Pedro Benevides, su socio en diversas compañías, forman parte de la estructura financiera del cártel de Sinaloa, que comanda Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

En un estudio sobre los “componentes del modelo financiero del cártel de Sinaloa” –desclasificado por las autoridades estadunidenses y publicado en abril de 2012–, el IDA expone que ambos individuos han estado ligados a varias investigaciones sobre estafas financieras y otras actividades fraudulentas como el uso de esquemas de Ponzi. Más aún, subraya que Rojo Filho ha ocupado altos puestos ejecutivos en numerosas firmas basadas en Florida, entre ellas DWB Holding.

Esta empresa, explica el instituto, está asociada a Evolution Market Group, una compañía establecida en Panamá y propietaria de una operadora cambiaria, FinanzasForex, que igualmente ha estado involucrada en fraudes bancarios internacionales.

Skyview Aviation Inc., una prestadora de servicios de renta de aeronaves, también está asociada a DWB Holding y su vicepresidente es Rojo Filho. En enero de 2009, dos de sus pilotos fueron arrestados por transportar cocaína de República Dominicana a Estados Unidos. El presidente de la compañía, Pedro Benevides, fue inculpado por los pilotos, detenido y encarcelado, pero salió libre ocho meses después por “falsedad de testimonios”.

Negocios turbios

Desde mayo de 2009 Urbain era el secretario comunal de Mons –el administrador principal–, apoyado por el entonces burgomaestre (alcalde) de la ciudad, Elio Di Rupo, cargo que aún ostenta de manera simbólica. La justicia belga seguía desde hace tiempo los negocios oscuros de Urbain, e incluso fue objeto en dos ocasiones de registros policiacos.

El periodista Philippe Engels publicó en marzo que el Registro de Comercios y Sociedades de Luxemburgo indica que el 9 de septiembre de 2005 Urbain fue designado administrador de la empresa Daro Invest SA ante un notario de Wilz.

Daro Invest SA se especializaba en introducir créditos y otros activos financieros al mercado de capitales, un tipo de operación conocido como titulización y que contribuyó en la crisis de los “créditos basura” o subprimes que estalló en 2007 en Estados Unidos.

Más todavía, Engels reveló que Urbain era el director de Urb Development y Neyod Development, empresas que estaban basadas en Panamá en 2007. El Código de la Democracia Local y la Descentralización, una norma de conducta para funcionarios públicos, le prohibía “ejercer una actividad comercial”.

Durante todo ese tiempo, Urbain se desempeñó como secretario general de Boussu, una localidad próxima a Mons. El 21 de mayo de 2010, la policía registró las oficinas de la alcaldía de Mons y confiscó equipo informático, archivos y teléfonos celulares. Oficialmente, ese operativo fue parte de las investigaciones en torno al caso de Edmée de Groeve, la expresidenta de los consejos de administración de la Compañía Nacional Ferroviaria Belga, del aeropuerto de la ciudad de Charleroi y de la Lotería Nacional, acusada de corrupción activa, desvío de fondos y estafa. No obstante, Engels señala que la policía ya le seguía la pista a Urbain y llevó a cabo el registro pensando también en hallar información que lo incriminara.

Posteriormente, a finales de 2011, el Tribunal de Primera Instancia de Mons abrió una investigación relacionada con el manejo de 82 millones de euros que había recibido en 2007 la Intercomunal de Desarrollo Económico y de Ordenación del Territorio (Idea, por sus siglas en francés) de la región de Mons-Borinage por la reventa de sus servicios de teledistribución.

A la autoridad judicial le intrigaba cómo se había administrado ese capital, pues se sospechaba que se había depositado en un banco suizo. Los funcionarios de Idea declararon que se había depositado en un fondo gestionado por los bancos Petercam, BNP Paribas y Dexia, pero no dijeron que a través de una cuenta en Luxemburgo.

Según la prensa belga, Urbain había anteriormente concretado un encuentro entre la directora financiera de Idea y un agente financiero de Londres que él conocía y que proponía productos de inversión altamente redituables, pero el despacho de abogados Linklaters –contratado por Idea– dio una opinión negativa a tal oferta y hasta ahí llegó el proyecto.

Fue a través de esa investigación que la policía belga jaló la madeja en que se habían convertido los negocios financieros de Urbain.

“Víctima”

El 1 de marzo, Urbain declaró a Engels que desconocía la existencia de Urb Development y Neyod Development; posteriormente, en una carta dirigida a sus amigos –cuyas partes esenciales publicó el diario La Libre Belgique el 15 de marzo— él se declaró “víctima de dos estafadores”, refiriéndose a Potvin y Lecomte.

En esa carta Urbain explica que hace 15 años un amigo suyo, que él identifica como Bernard D. –de nacionalidad belga pero radicado en la ciudad francesa de Niza– le propuso administrar dos embarcaciones de esparcimiento (bateau-mouches) en París, las cuales podrían ser rentadas para recepciones, además de que el proyecto incluía la explotación comercial de un amplio estacionamiento y de otros pequeños barcos. Existía, además, la posibilidad de obtener contratos de concesión con la alcaldía de París, la inserción de la empresa en los circuitos de operadores turísticos y la opción de residir en un departamento utilitario en la capital francesa. El proyecto, dice Urbain, lo convenció debido a la “perspectiva de cambiar de vida y por su carácter económicamente serio”.

El costo de transferencia se elevaba a 200 millones de francos belgas de la época (casi cinco millones de euros). Urbain asegura que los “esquemas clásicos bancarios” no hubieran sido suficientes para conseguir el dinero, por lo que apareció la posibilidad de utilizar montajes financieros “ligados a técnicas de hedge funds (fondos de riesgo) o productos derivados”, las cuales, asegura, él no conocía.

Urbain narra que su amigo “Bernard D”, en la ciudad francesa de Niza, y él en Bélgica, conocieron a Potvin y Lecomte, quienes no se conocían entre ellos. Ambos habrían estado en contacto con Rojo Filho.

“Cada uno por su lado, fuimos confrontados a dos estafadores muy persuasivos que, por voluntad propia o a mis espaldas, me llevaron a convertirme en administrador de una compañía luxemburguesa y de otra panameña”.

Urbain señala que él y otras personas inyectaron fondos propios en pseudoinversiones, especialmente en Estados Unidos, y que los millones de euros que invirtió sólo sirvieron para llenar los bolsillos de Potvin y Lecomte. Reconoce que les presentó a otros inversionistas con el propósito de que él pudiera financiar su “proyecto parisino”.

El procurador Henry manifestó que la inculpación de Urbain “confirma que la justicia no cree” en esa tesis de defensa.

Aconsejado por su abogado, Urbain no ha respondido públicamente a las acusaciones más recientes, mientras tanto, las investigaciones continúan.

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