RECIÉN PUBLICADO: Un paso hacia atrás

Posted on 8 julio, 2012

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Consultados por Proceso tres mexicanólogos europeos consideran que el triunfo del PRI y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, se debe en gran parte al voto de castigo contra el PAN por su ineficacia para gobernar. Uno de ellos alude también a la avasallante estructura priista; otro, al apoyo de los poderes fácticos –Televisa entre ellos–, por lo que llama a legislar en torno a este aspecto, y el tercero advierte sobre la posibilidad de que Peña Nieto dé cabida en su gobierno al viejo PRI.

BRUSELAS.- La mala gestión de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón propició la victoria de Enrique Peña Nieto y el regreso del PRI a la Presidencia de la República, coinciden politólogos europeos estudiosos de México.

(Artículo publicado en la edición del 8 de julio de 2012 de la revista PROCESO)

Para el holandés Wil Pansters, director del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de Groningen, “es evidente que hubo un voto de castigo contra el panismo”.

Autor de libros como Violencia, coerción y construcción del Estado mexicano en el siglo XX, publicado en mayo de este año, el catedrático entrevistado por Proceso expone: “Tras 12 años de gobierno, Fox y Calderón no sólo no consiguieron niveles de crecimiento económico (adecuados), con o sin crisis internacional; tampoco frenaron la corrupción ni evitaron que la violencia se disparara, sobre todo durante la gestión de Calderón. En suma, los panistas mostraron poca capacidad para gobernar”.

Pansters observa “que el perredismo perdió muchos votos en estados como Michoacán y Zacatecas, que hace seis años ganó con facilidad. Esta vez, puede percibirse, el voto de castigo también fue contra el PRD, lo cual favoreció al PRI en los estados donde el perredismo gobernó durante mucho tiempo”.

Para él, es hora de comenzar a discutir sobre la influencia del poder mediático de Televisa y TV Azteca. “Debe haber reformas para acotar su poderío, aunque a corto plazo no veo que el gobierno de Peña Nieto vaya a hacerlo. La probabilidad de que lo haga un presidente producto de Televisa es muy baja”.

Según el catedrático, “otros actores políticos y sociales pueden generar una situación que haga imposible aplazar esa discusión sin pagar un altísimo costo electoral”. Sobre todo porque, insiste, Peña Nieto no será el único actor político operando a partir del 1 de diciembre.

–¿En qué estado se halla la democracia mexicana?

–México ha tenido avances en su sistema electoral. Históricamente el análisis de la democracia en México se ha enfocado a ese tema. Hoy ya no es tan fácil manosear el conteo de votos. Donde sí hay un fuerte estancamiento, sobre todo en los últimos 12 años, es en el ejercicio del poder, una conceptualización más amplia de lo que es la democracia.

“La impunidad y la corrupción están muy enraizadas a nivel nacional, pero todavía más a nivel regional. A esa escala los jerarcas del PRI, pero también de los otros partidos, pueden ejercer el poder como les da la gana. En ese aspecto no hay contrapesos entre poderes, por lo cual aumentan los abusos a los derechos humanos y la inseguridad.”

Pansters centra su análisis en lo que representa el regreso del PRI. Para él, hay mucho rezago en los acuerdos y en el tema del estado de derecho:

“Esa es la debilidad más notable de la democratización mexicana. Y aun cuando algunos politólogos sostienen que esos aspectos están más relacionados con las políticas públicas, no estoy de acuerdo. Creo que la rendición de cuentas, la representación y la justicia social, por ejemplo, forman parte de una definición más real de lo que significa democracia.”

 

Las dudas

 

En México, dice, la transición democrática tendría que avanzar en esas materias, pero es difícil que eso ocurra con un gobierno priista. Debe recordarse que hace poco Peña Nieto quiso introducir, sin éxito, una “cláusula de gobernabilidad”.

“Esa es una ilustración del pensamiento autoritario de un candidato que razona así: ‘Con un Congreso dividido no puedo gobernar y ni hacer lo que quiera’, en lugar de que esa situación profundice la necesidad de hacer alianzas y coaliciones, y negociar las reformas estructurales con el perredismo y el panismo.”

–¿Los gobiernos panistas debieron desmantelar las estructuras antidemocráticas priistas? –se le pregunta.

–Sí. Dejaron pasar una oportunidad importante, sobre todo el gobierno de Fox, quien desperdició la oportunidad de atacar los intereses corporativos. Peor aún, los panistas descubrieron que ellos también los podían emplear. No lo olvidemos: parte de la maquinaria que llevó a Calderón a la Presidencia fue la que controla la profesora Elba Esther Gordillo, herencia prototípica del priismo.

“Los gobiernos panistas no minaron la influencia de los sindicatos y las grandes empresas económicas. Si acaso lo hizo Calderón con el Sindicato Mexicano de Electricistas, aunque dejó intactas otras piezas clave, como Petróleos Mexicanos o el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Puede decirse incluso que el poder de los grandes grupos económicos se fortaleció con los gobiernos panistas.”

Para Pansters, “los efectos negativos de esa situación se pueden resentir en el ejercicio del poder, en quién cuenta con más recursos, quién tiene más acceso a contratos, quién está exento de la aplicación de la ley”.

Y se pregunta: “¿Cómo podemos explicar que el exgobernador priista de Puebla, Mario Marín, aún no sea castigado pese a las pruebas contundentes en su contra? No pasó nada, y eso se dio durante un gobierno federal panista. Eso hace un daño enorme al proceso de consolidación democrática”.

Pansters participó como observador en los comicios del domingo desde las filas de Alianza Cívica. Regresa a su país, dice, “con una imagen muy ambigua”: “Por un lado, el Latinobarómetro indica que 70% de los mexicanos duda de su democracia; por el otro, es admirable la cantidad de personas que hicieron largas filas para votar.

Para él, el mensaje es que “los mexicanos no tienen confianza en instituciones como la policía, los partidos, el parlamento… y el mismo presidente de la República; en quien sí confían es en la potencia de la ciudadanía misma”.

 

Laboratorio

 

Victor Bulmer-Thomas, profesor- investigador asociado del prestigioso think tank británico Royal Institute of International Affairs (o Chatham House), que dirigió entre 2001 y 2006, considera que en México muchos electores votaron por el PRI para castigar la ineficacia del gobierno calderonista.

“En este momento, México es un laboratorio de las ciencias sociopolíticas. Es muy raro que un partido tan repudiado como el PRI pueda recuperar su peso político, e incluso retornar al poder presidencial”, sostiene el académico inglés.

Bulmer-Thomas ha sido consultor de la Comisión Europea y de la Agencia de Desarrollo Internacional del gobierno estadunidense y autor de más de 20 libros sobre temas latinoamericanos y mexicanos como Rebuilding the State: Mexico after Salinas (1996) y Mexico and the North American Agreement: Who will benefit? (1994), entre otros.

Sobre los comicios presidenciales del domingo 1, el experto dice al corresponsal: “No fue un voto de apoyo al PRI como tal, sino más bien un voto de reacción a los problemas heredados del actual gobierno panista, en especial por la ola de violencia y la mala gestión económica (de Calderón), que afectaron los niveles de empleo y pobreza.

“Si analizamos los resultados electorales presidenciales, así como los de las gubernaturas y las diputaciones, es claro que hubo un fuerte rechazo a Josefina Vázquez Mota; además, Peña Nieto obtuvo una votación favorable apenas un poco mayor que la de Andrés Manuel López Obrador.”

Bulmer-Thomas considera que Peña Nieto llegará a la Presidencia sin mucho margen de maniobra para restablecer la paz y la seguridad que requiere el país.

Por un lado, explica, el gobierno de Estados Unidos no aceptará un cambio significativo de la política antidrogas de Calderón; por otro, los poderes fácticos, en particular Televisa, meten a Peña Nieto y las instituciones que deben garantizar el desarrollo de la sociedad, la calidad de la democracia y el respeto a los derechos humanos “en un terreno lleno de riesgos”.

El profesor británico subraya que Peña Nieto despierta mucha incertidumbre, ya que, como no posee un sólido bagaje ideológico e intelectual, es difícil anticipar “la línea programática” de su gobierno.

–En materia de seguridad, muchos analistas plantean que preferirá sentarse a negociar con los cárteles del narcotráfico, aprovechando los vínculos que mantiene con ellos el “viejo PRI” –se le comenta.

–El PRI no es una fuerza política homogénea. La vieja guardia dispone de enlaces con el crimen organizado; muchos de sus elementos apoyaron a Peña Nieto de manera abierta y hoy esperan un espacio en el nuevo gobierno. Ello implica la posibilidad de reestablecer contactos institucionales con las organizaciones criminales.

“Una facción con mucho peso dentro del PRI es la que lidera el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Es evidente que el grupo salinista empujó también la campaña del exgobernador del Estado de México. Dentro del partido hay una corriente todavía más antigua, la de Jorge Hank Rohn, cuyos seguidores también esperan una cuota de poder en el gobierno de Peña Nieto.”

Bulmer-Thomas no deja de reconocer los cambios experimentados por el partido en los últimos 10 años, a partir de la época de Ernesto Zedillo, y ahora se presenta con un rostro más moderno y aceptable. Eso le aportó nuevos elementos que, dice, no comparten la ideología ni los mecanismos de los militantes del viejo régimen.

Incluso anticipa: “En los próximos años veremos una importante lucha entre la vieja guardia y la nueva generación del PRI”.

 

Voto de castigo

 

El mexicanólogo alemán Günther Maihold opina que el voto de castigo contra Calderón y la violencia desatada por su guerra contra el narcotráfico favoreció al PRI.

Subdirector del Instituto Alemán para las Relaciones Internacionales y la Seguridad con sede en Berlín, Mainhold conoce bien el sistema político mexicano, al que le ha dedicado varias obras y ensayos.

Entre 1988 y 1995 fue coordinador de la Fundación Friedrich Ebert en México, y desde 2010 dirige el proyecto Gobernanza transnacional de seguridad: crimen organizado e intervenciones de gobernanza en México y Centroamérica en la Universidad Libre de Berlín. Además, el año pasado impartió la cátedra Alejandro y Guillermo de Humboldt en El Colegio de México.

Al igual que Wil Pansters y Victor Bulmer-Thomas, el sociólogo y politólogo alemán atribuye la victoria a Peña Nieto. Sin embargo, para él, Peña Nieto ganó gracias a la extensa estructura territorial priista.

Dice que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que impulsó la candidatura de López Obrador, no pudo competir con la estructura priista; de hecho no pudo cubrir tantas casillas como anunció durante la campaña.

Pero a diferencia de sus colegas holandés y británico, Maihold asegura que la llegada del PRI a la Presidencia no entraña en sí mismo un peligro para la transición, pues confía en que la transformación democrática de la sociedad mexicana impida la imposición de las viejas prácticas priistas: “La sociedad tendrá que estar muy atenta con lo que haga el próximo gobierno para que las mañas del PRI no vuelvan a aflorar”.

Dice que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad o el movimiento #YoSoy132 “serán un elemento esencial para evitar que concepciones tradicionales del poder resurjan y se conviertan en un estilo de gobierno”.

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