ELECCIONES 2006: Observadores de la UE: “falsa” neutralidad

Posted on 24 marzo, 2012

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Bruselas (apro).– Por haber faltado al principio de neutralidad y promover de manera directa o indirecta los textos de felicitación en favor de Felipe Calderón Hinojosa cuando éste era aún candidato presidencial del PAN, la Unión Europea (UE) y su misión de observación electoral están siendo objeto de fuertes cuestionamientos en el seno de las instituciones comunitarias.

(Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2006 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO)

El pasado 24 de agosto, en un breve pero enérgico comunicado, el eurodiputado alemán Tobias Pflueger cuestionó a la UE por haber “guardado silencio” frente al conflicto postelectoral mexicano, y al jefe de los observadores europeos, el eurodiputado español José Ignacio Salafranca, por “no haber percibido irregularidades electorales”.

Pflueger –legislador del Grupo de Izquierda Unida/Verdes Nórdicos y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento Europeo– dice a Apro que “es falsa la neutralidad que proclaman los observadores europeos”.

“Los delegados de la UE, como representantes de la Comisión Europea y del Consejo (las instituciones con funciones diplomáticas de la UE), con frecuencia interfieren en los procesos electorales para servir a sus intereses. En las recientes elecciones en Congo, por ejemplo, el comisario de Desarrollo de la Comisión, el belga Louis Michel, apoyó al candidato Joseph Kabila. En Bielorrusia y en Ucrania, Bruselas se colocó a lado de la oposición. Las instituciones de la UE no son neutrales”, señala Pflueger.

“Es un hecho que tanto Benita Ferrero-Waldner (la comisaria de Exteriores de la Comisión) como Javier Solana (alto representante de Política Exterior de los gobiernos de la UE) se inclinaron por Felipe Calderón (…) Enviar una misión de observación, además, era ya una injerencia directa en la política mexicana. Así, cuando se trató de guardar silencio, los representantes de la UE dijeron que no hacían declaraciones para no intervenir en los asuntos internos de México. Sin embargo, expresaron el reconocimiento prematuro de un supuesto ganador: ¡esa es una injerencia unilateral grave!”, agrega.

–¿Qué papel le atribuye a Salafranca en todo ello?

–Este legislador apoya casi a cualquier gobierno de derecha de América Latina. Para él no son asunto importante las graves violaciones a los derechos humanos que estos gobiernos cometen en México y en todo el continente (…) Salafranca es un conservador de línea dura. En la comisión de Asuntos Exteriores promovió el uso de armas de fuego contra los inmigrantes en Melilla, el enclave español de África del Norte, para proteger las fronteras del país.

“Con sus apreciaciones, Salafranca sabía que estaba favoreciendo a Calderón y promoviendo su victoria antes de conocerse el resultado final. Las fuerzas políticas a las que él pertenece, el Partido Popular, tanto español como europeo, fueron de las primeras en felicitar por adelantado a Calderón”.

El eurodiputado advierte que en los próximos días pedirá “explicaciones” a la Comisión Europea sobre cómo realizaron su misión los observadores:

“¿Estuvieron presentes en los estados del sur?, ¿acudieron a las áreas rurales?, ¿examinaron las zonas donde se afirmó que hubo compra de votos?A mí me interesa saber cómo llegaron tan rápido a la conclusión de que las elecciones habían sido ‘limpias’. Muchas preguntas siguen estando abiertas”.

Las críticas

El pasado 6 de septiembre el tema fue retomado en Estrasburgo, Francia, durante la reunión que celebró la delegación para México del Parlamento Europeo en la que participó la embajadora mexicana ante la UE, María de Lourdes Dieck-Assad, y expertos de la Comisión Europea. Salafranca no acudió porque se encontraba en México.

El Grupo de los Verdes –a través de los eurodiputados Raúl Romeva, de España, y Eva Lichtenberger, de Austria– afirmó que la misión había actuado “por lo menos, precipitadamente”.

En entrevista posterior, Romeva es más explícito: “La valoración de la situación electoral fue precipitada. Cuando una campaña es tan confusa, tan llena de incidentes; cuando la diferencia entre el virtual ganador y el virtual perdedor es tan pequeña, los integrantes de la misión debieron ser más prudentes, más cautos y esperar el resultado definitivo.

“En mi partido estamos preocupados de cómo actuó la misión. En México había que asumir la existencia de un país dividido. No se debían plantear las cosas en términos de vencedor y perdedor”, agrega.

El eurodiputado, miembro de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, opina que Salafranca no debió salir el 3 de julio –para presentar el informe preliminar– y asegurar que las elecciones se habían caracterizado por un “alto nivel de transparencia”. “Debió haber esperado”, indica.

–¿Eso influyó en las felicitaciones adelantadas de la UE basadas en los resultados preliminares del IFE? –se le pregunta.

–Puede ser. Pero no sabemos si fue una alimentación mutua, si se fueron animando unos a otros; si fue la misión o los gobiernos. El caso es que había una voluntad para que se solucionara todo de forma rápida, aunque no fuera la correcta. Y esa precipitación, claro, no vino de la nada: sólo se comprende desde la parcialidad. Había interés en difundir el resultado de las elecciones tal como apareció en esos momentos, a favor de Calderón.

En ese sentido, Romeva considera como un “error” de la comisaria Ferrero-Waldner la designación de Salafranca como jefe de la misión de observadores.

Monopolio informativo

Benita Ferrero-Waldner nombró a Salafranca jefe de observadores por su experiencia en misiones del mismo tipo y por su conocimiento del país, según declaró ella misma. Como dicta la normativa, la comisaria contó para ello con la autorización de los 25 gobiernos de la UE –que en el exterior representa Solana–, pero no del Parlamento Europeo, el cual se abstuvo de enviar su propia delegación de eurolegisladores de distintas ideologías, como sí lo hizo en los comicios de 2000.

Con el nombramiento de Salafranca, la Comisión buscó darle “mayor legitimidad democrática” a la misión conformada por funcionarios y técnicos externos, que en su conjunto debían conducirse, señalan los reglamentos, de modo “independiente, neutral y objetivo”.

Gracias a un rígido sistema que evita la diversidad de posiciones, la misión al mando de Salafranca, y él como su vocero, establecieron una especie de “monopolio” para informar y “dar línea” a las instituciones de la UE sobre cómo interpretar lo que sucedía en México.

Desde que la misión llegó al país el 10 de junio, los argumentos de Salafranca eran, por norma, repetidos por los diplomáticos de Bruselas. El eurodiputado, incluso, volaba una vez por semana a la capital belga para entregar sus informes. La última ocasión que los altos diplomáticos del bloque europeo se refirieron al asunto mexicano –antes del fallo del Tribunal Electoral– fue el 17 de julio pasado, tras una reunión general de ministros de Exteriores. Ese día, durante una rueda de prensa, Ferrero-Waldner insistió en que las elecciones habían sido “limpias y justas”, porque así lo habían constatado los observadores europeos.

Dos días después de las elecciones del 2 de julio, el Partido Popular Europeo (PPE) y la Internacional de Centro Democrático (ICD) –la agrupación de partidos de derecha a la que pertenece el Partido Acción Nacional y el Partido Popular Español de Salafranca— fueron los primeros en felicitar al abanderado blanquiazul “por su triunfo electoral”. Ferrero-Waldner y el presidente de la Comisión Europea, el portugués Manuel Durao Barroso, son “militantes distinguidos” del PPE, según los califica la página en internet de ese organismo, además del expresidente español José María Aznar, quien durante a una visita a México, en plena campaña electoral, expresó públicamente su apoyo a Calderón.

E jueves 12 de julio, en uno de sus viajes transcontinentales, Salafranca recibió al corresponsal en su despacho del Parlamento Europeo en Bruselas.

Sus declaraciones, precisó, las haría como jefe de la misión comunitaria y no como militante partidista.

Apro publica la parte en que responde a las críticas sobre su actuación como jefe de la misión de observares de la UE: “No estoy encabezando esta misión sobre la base de mi adscripción política o partidista (…) Fui designado con base en mi experiencia en procesos electorales en la región; por tener conocimiento de la región; y porque conozco el país; así mismo, por haber sido ponente del último acuerdo asociación y presidente de la delegación para las relaciones con México”, explicó.

En reacción con las declaraciones de la diputada perredista Marta Lucía Micher, quien un día anterior en Bruselas había calificado de “lamentable” la labor de los observadores europeos, Salafranca dijo: “Creo que hemos hecho un trabajo profesional. Esa crítica se descalifica a sí misma porque hemos actuado con la mayor objetividad, limpieza y transparencia; hemos actuado con la mejor buena fe y sentido. Si el resultado hubiese sido el contrario, lo hubiéramos reconocido y avalado. No hemos venido a traicionar la voluntad de nadie. Nuestra competencia y profesionalidad sólo están en duda entre quienes no han entendido el alcance de nuestra misión”

–¿Usted condena las felicitaciones adelantadas de sus compañeros de partido?

–Yo no voy a juzgar el derecho de los gobiernos, grupos políticos o internacionales a pronunciarse sobre la forma que estimen conveniente sobre el resultado de las votaciones.

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