Europa: México cancela la visita de Ashton

Posted on 8 enero, 2012

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BRUSELAS.- A pesar de que México sostiene con la Unión Europea (UE) un Acuerdo de Asociación Estratégica desde octubre de 2008, el gobierno de Felipe Calderón canceló inesperadamente la primera visita de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, prevista para el 16 y 17 de mayo.

(Artículo publicado el 13 de Mayo de 2011 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO)

Todavía este jueves 12 la página de internet del gobierno mexicano que promueve el Proyecto de Facilitación del Tratado de Libre Comercio México-UE (Protlcue) mantenía el anuncio de la visita.

Michael Mann, vocero de Ashton, comentó a Apro que el gobierno calderonista alegó que debía posponer la visita de la diplomática europea, porque en esas fechas se ausentará del país la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.

El propósito del viaje de Ashton a México era asistir a la reunión del Séptimo Consejo Conjunto, el máximo órgano de decisión del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, vigente desde el 1 de octubre de 2000. Ashton abordaría temas de seguridad y derechos humanos, que el Plan Ejecutivo del Acuerdo de Asociación Estratégica elevó a rango de diálogos oficiales con México a partir del año pasado.

Un funcionario europeo –que no puede ser citado debido a las normas internas de comunicación de la UE– informó que especialistas en seguridad acompañarían a la Alta Representante.

A ese respecto, el pasado 18 de septiembre Apro informó que el gobierno mexicano había decidido contratar a dos expertos europeos que evaluarían los campos de cooperación de la UE con México en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada.

Sus nombres y países de origen no son públicos, pero registros del Consejo de la UE indican que los únicos Estados socios con agregadurías policiacas en sus legaciones de México son España, Francia, Gran Bretaña y Alemania.

Asimismo, la visita de Ashton habría sido antecedida por el viaje que hicieron el 11 y 12 de abril último a Chihuahua y Ciudad Juárez los consejeros políticos de las embajadas de Francia, Alemania, Austria, Bélgica, España, Portugal, Suecia, Reino Unido y de la propia Delegación de la UE, con el objetivo de documentar en el terreno la grave situación de inseguridad y de respeto a los derechos humanos.

Así, en una carta fechada en Bruselas el 20 de abril último, varios organismos no gubernamentales de Europa, principalmente de Alemania y Bélgica, pidieron a Ashton que se reuniera en México con organizaciones de la sociedad civil y con defensores de derechos humanos, y también que “expresara públicamente ante las autoridades mexicanas la preocupación por la situación de riesgo y por la impunidad de los ataques que ha sufrido en el pasado ese colectivo”.

Tales organizaciones son Pax Christi, Brigadas Internacionales de Paz, Oficina Ecuménica Munich, Front Line-Fundación Internacional para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos, Federación Internacional de Derechos Humanos, Organización Mundial contra la Tortura, Misereor, Protección Internacional, Iniciativa México de Colonia, Iniciativa México de Hamburgo, Carea e.V., Pan para el Mundo de Sttutgart, e Iniciativa de Copenhague para México y América Central-Coordinadora Alemana por los Derechos Humanos en México.

En su comunicación a Ashton expresan su “preocupación en relación con los extremos niveles de violencia que actualmente imperan en México en contra de las organizaciones de la sociedad civil y los defensores de derechos humanos”.

Lo anterior, afirman, “en el contexto de la llamada guerra contra el narcotráfico”, la cual, denuncian, “ha multiplicado los casos de tortura, las detenciones ilegales, las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas por parte de grupos del crimen organizado, y en muchos casos con colusión y aquiescencia de elementos del ejército y de seguridad pública”.

Cuestionamientos

La postergación del viaje de Ashton a México se da en el momento que la Alta Representante enfrenta duras críticas de líderes de gobiernos y de instituciones europeas por su ineficiente desempeño en el cargo, que asumió en enero de 2010 con una misión: dotar a la UE de una potente y mejor coordinada diplomacia a través de la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), en vigor desde hace medio año, como lo estableció el Tratado de Lisboa.

Por ese motivo, este miércoles 11 la Alta Representante compareció ante el Parlamento Europeo. Los señalamientos de los eurodiputados a su gestión compitieron en rudeza.

“No entendemos el objetivo (de su política exterior) ni cómo está diseñada”, espetó la eurodiputada Veronique de Keyser, del grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas.

El copresidente del grupo de Izquierda Unitaria/Verdes Nórdicos, Lothar Bisky, reclamó que “en muchas regiones la política exterior de la UE ha fracasado: en el mundo árabe, en Afganistán, en el tema palestino y en los conflictos de nuestra vecina región del Este”.

El líder del grupo mayoritario del Partido Popular Europeo, Joseph Daul, le sugirió “concentrarse en la región mediterránea, en la lucha contra el terrorismo y en dar pasos en los conflictos de Medio Oriente, de tal modo que la UE pueda convertirse en un jugador clave en esos frentes, y se dejen atrás los errores cometidos”.

Uno de los reclamos más frecuentes contra Ashton es su lenta reacción frente a las revueltas árabes, que comenzaron a ser mediatizadas desde finales del año pasado.

En particular, el Parlamento Europeo le reprochó su tibieza en contra del presidente sirio Bashar al-Assad, a quien la UE exentó de las medidas de castigo (prohibición de viaje a la UE y congelamiento de bienes) que el 6 de mayo dictó en contra de 13 altos funcionarios de su gobierno frente a la brutal represión contra los opositores.

Los eurodiputados también le cuestionaron que la UE no dispusiera todavía de una representación oficial en la ciudad de Bengazi, el bastión de la rebelión libia contra el dictador Muamar El Gadafi, cuyas fuerzas son objeto de bombardeos desde el 19 de marzo pasado.

Entre otras expresiones de desconfianza de parte de varios líderes europeos, sobresale la del propio primer ministro británico, David Cameron, ocurrida el pasado 3 de febrero en plena cumbre de jefes de Estado de la UE, consagrada a debatir una posición común frente a la rebelión contra el presidente Hosni Mubarak en Egipto.

En la parte central de la discusión, Cameron opinó que el borrador de la declaración final, preparado por Ashton, “no iba lo suficientemente lejos y requería un lenguaje más claro y fuerte que le mostrara a Egipto que habría consecuencias, a menos que detuviera la represión”.

En días recientes, en una entrevista que publicó el pasado miércoles 4 el diario Le Soir, el ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Steven Vanackere, externó el sentimiento que comparten muchos de sus colegas europeos: “Podemos aceptar que algunos reaccionen más rápido que Ashton, pero con la condición que ella demuestre que trabaja a medio y largo plazo en temas importantes, como por ejemplo la energía, pero aún no hemos visto eso”.

A contracorriente       

Ashton pertenece al Partido Laborista británico. Su carrera política en los altos círculos del poder europeo es muy reciente. Su trayectoria en las instituciones de la UE en Bruselas arrancó hace menos de tres años y no contaba con experiencia diplomática alguna.

Protegida por Tony Blair y luego por Gordon Brown, Ashton accedió en su país a un puesto de primer rango en junio de 2007, cuando fue designada líder de la Cámara de los Lores. El 3 de octubre de 2008, Ashton sucedió al mediático Peter Mandelson al frente de la cartera de Comercio de la Comisión Europea, donde no se hizo notar.

En noviembre de 2009 su elección como la primera Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad causó sorpresa y decepción. Los candidatos para ese puesto, ventilados en la prensa, eran políticos destacados, como el exprimer ministro italiano Massimo D’Alemana; el exjefe de gobierno sueco Carl Bildt; el exministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, o el de Gran Bretaña en ese momento, David Miliband, e incluso se mencionó al exsecretario general de la OTAN, Javier Solana.

Ashton, quien sólo habla inglés –un rasgo que dificulta su función–, quedó al mando de 7 mil diplomáticos de toda Europa y 130 embajadas alrededor del mundo. Su salario, de 328 mil libras al año, es superior al de cualquier funcionario de su país, incluyendo el primer ministro, lo cual también ha sido fuente de severas críticas.

Poco después de ocupar el puesto, sus subalternos comenzaron a expresar públicamente en la prensa europea, de manera anónima, que Ashton renunciaría antes de cumplir sus cinco años de mandato.

Pronto tuvo lugar la primera polémica. Tras el terremoto en Haití, el 12 de enero de 2010, Ashton no viajó inmediatamente, como sí lo hicieron los diplomáticos franceses, que le recriminaron su inacción, y más cuando ella prefirió estar con su familia en Londres la semana siguiente al desastre.

Las dos primeras comparecencias ante el Parlamento Europeo fueron un desastre: su desconocimiento en materia diplomática y de defensa avivaron las dudas relativas a su capacidad y llenaron la prensa de burlas y comentarios mordaces. El 30 de abril de 2010 el rotativo Daily Telegraph publicó que el gobierno británico estaba analizando pedirle su renuncia a Ashton y sustituirla por David Miliband.

Por otro lado, las posiciones comunes de política exterior sólo pueden concretarse con el apoyo unánime de los 27 gobiernos de la UE.

Por tal motivo, en la comparecencia del pasado miércoles 11, Daniel Cohn-Bendit y otros eurodiputados del Partido Verde insistieron a Ashton para que proporcionara el nombre del país o los países que bloquean las posiciones comunes (información clasificada), como sería el rechazo alemán a incluir al presidente sirio en las medidas contra el régimen.

Advirtieron que ”a los Estados miembros no les conviene que ella sea visible en la esfera diplomática” porque perderían su influencia y libertad de maniobra, de manera que “no contara con ellos (los Estados) para salvar su piel”, así que le recomendaron ser “más valiente” y ”tener más iniciativa política”, ya que “sólo eso le va a permitir seguir en el puesto”.

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